jueves, 26 de junio de 2008

Presenta senador demanda contra Dios en EU

El senador estatal de Nebraska, Ernie Chambers, presentó una demanda judicial contra Dios, al que acusa de haber causado “nefastas catástrofes” en el mundo, que han provocado muerte y destrucción sin misericordia.

El escrito fue admitido a trámite el pasado 14 de septiembre por la Corte del distrito de Douglas, en Nebraska, en una prueba más de que en Estados Unidos las demandas pueden prosperar pese a lo extravagante que sea su contenido.

La demanda, a la que tuvo acceso EFE, reconoce que el “demandado” es conocido con varios “alias, tí­tulos, nombres y designaciones”.

Ante la imposibilidad de que Dios se presente en el proceso, se cita a los representantes de “varias religiones, denominaciones, y cultos que, de manera notoria, reconocen ser agentes del demandado y hablan en su representación”.

El demandante reconoce que ha hecho “razonables esfuerzos” para invocar al demandado, con llamados de “manifiéstate, manifiéstate, donde quiera que estés”, aunque sin éxito.

En la demanda, el senador lanza en lenguaje bí­blico varias acusaciones contra Dios, como que ha causado “espantosas inundaciones, egregios terremotos, horrendos huracanes, terrorí­ficos tornados, perniciosas plagas, feroces hambrunas, devastadoras sequí­as y guerras genocidas”.

Todas estas “nefastas catástrofes” han provocado “muertes generalizadas, destrucciones y ha aterrorizado a millones y millones de habitantes de la tierra, incluido bebes inocentes, niños, ancianos y enfermos, sin ninguna distinción”.

Con todo ello, “el demandado no ha mostrado ni compasión ni remordimiento”, y no contento con ello, incluso ha proclamado que “reirá cuando las calamidades ocurran”.

Para Chambers, que ocupa un asiento en el Senado de Nebraska desde 1970, “la conducta pasada y la historia del demandado hace ver que sus amenazas terrorí­ficas son creí­bles”.

Por ello, pide al juez que someta a Dios a un proceso judicial, no sin antes pedirle que le haga un requerimiento permanente para que cese en sus “acciones destructivas y sus amenazas terrorí­ficas”.

sábado, 21 de junio de 2008

Tetera de Russell

Hoy les voy a contar sobre la "Tetera de Russell", un motivo por el cual pensar que, es posible, que no haya tal dios del que todos hablan.

Si yo sugiriera que entre la Tierra y Marte hay una tetera de porcelana que gira alrededor del Sol en una órbita elíptica, nadie podría refutar mi aseveración, siempre que me cuidara de añadir que la tetera es demasiado pequeña como para ser vista aún por los telescopios más potentes. Pero si yo dijera que, puesto que mi aseveración no puede ser refutada, dudar de ella es de una presuntuosidad intolerable por parte de la razón humana, se pensaría con toda razón que estoy diciendo tonterías. Sin embargo, si la existencia de tal tetera se afirmara en libros antiguos, si se la enseñara cada domingo como verdad sagrada, si se la instalara en la mente de los niños en la escuela, la vacilación para creer en su existencia sería un signo de excentricidad, y quien dudara ameritaría la atención de un psiquiatra en un tiempo iluminado, o la del inquisidor en tiempos anteriores.

Bertrand Russell


Ahora un comentario de Richard Dawkins, un biologo ateo, a la analogia hecha por Russell.

La razón por la que la religión organizada amerita hostilidad abierta es que, a diferencia de la creencia en la tetera de Russell, la religión es poderosa, influyente, exenta de impuestos y se la inculca sistemáticamente a niños que son demasiado pequeños como para defenderse. Nadie empuja a los niños a pasar sus años de formación memorizando libros locos sobre teteras. Las escuelas subsidiadas por el gobierno no excluyen a los niños cuyos padres prefieren teteras de forma equivocada. Los creyentes en las teteras no lapidan a los no creyentes en las teteras, a los apóstatas de las teteras y a los blasfemos de las teteras. Las madres no advierten a sus hijos en contra de casarse con gentiles que creen en tres teteras en lugar de en una sola. La gente que echa primero la leche no da palos en las rodillas a los que echan primero el té.